miércoles 15 de abril de 2009

Song About ...

PLAY

Si hace un par de días me preguntaban: cómo estaba?, les hubiera respondido con un clásico: ahí; y cambiado el tema de conversación en un parpadeo. Y si antes no les hubiera brindado ningún indicio sobre mi estado anímico, ahora mediante este blog contarán con la oportunidad de conocer mis emociones, percepciones y sobre mi persona, eso sí manteniendo el anonimato.

Pero, ¿quién soy yo?, ¿quién es este pavoroso aspirante a blogger que intenta comunicarles algo?, si quieren identificarme pueden encontrar mi foto en la cabecera del blog, aunque ahora todo ese frondoso pelo que se observa ahí se haya desplazado hacia mi rostro. Para muchas personas soy Chupete o sus respectivos derivados: chupis, chu chu pe, etc; otros me dicen Alejo y sólo alguien me llamó Alejandro.

PAUSE

Revisando la anterior entrada descubrí que el estimulante de moda para que todos comenzáramos a publicar fue la nostalgia, y este caso no es diferente.
Pero ¿acaso no es el recuerdo de aquellos momentos de felicidad, de esas épocas donde todo era como queríamos que fuera, pero que por un motivo u otro forzamos a que se desvanecieran, lo que nos origina esa nostalgia?
En pocas palabras, toda esa nostalgia se reduce a restos de felicidad.

¿Y qué es felicidad?, para Plaza Vea felicidad es la agilización del proceso de compra, como si alguien pudiera hallarla en una tarea tan simple como esa. Tampoco niego lo reconfortante que es hacer una fila por escasos minutos, pero eso no se acerca ni remotamente a lo que es felicidad.
Y si es que han sentido o vivido esta emoción dirían que implica muchas cosas: buenas y malas; penas y alegrías, etc; y que no existe solución, mezcla o pócima que nos brinde una felicidad instantánea.
El ser feliz sólo depende de uno, y a veces es uno mismo él que le da la espalda a la felicidad.

REWIND

¿Y ahora qué lo pienso cuando era un niño que no sabía amarrarse los zapatos, todo era muy sencillo? Mi felicidad provenía de los videojuegos, la televisión y las golosinas, y me extasiaba ingiriendo cantidades escandalosas de caramelos, mientras veía los Power Rangers o Karina y Timoteo (yo fui uno de los niños que llamó, sólo que yo colgué sin dar mis datos), eso era felicidad.

Pero, mientras uno va creciendo descubre que su felicidad radica en otros lados, objetos o personas. Alrededor de los 20 y un poco más, puedo afirmar que la felicidad radica en dos cosas, simples pero a la vez difíciles de alcanzar, y son: los logros personales y alguien con quien compartirlos.

PLAY

Por último, solo puedo dejar esta frase, que se ha convertido en mi lema y que expresa lo que siento: “Tengo que mantener mis pies sobre la tierra aunque pise barro y mierda”. En realidad quien no ha sido invadido por una sensación tan satisfactoria al iniciar una tarea o cruzada personal. Sin embargo, este efecto se ve contrarrestado cuando uno es conciente de que la cagó, por ese motivo uno aprende a no desvariar, a ser racional y paciente, esperando que todo salga bien.

Sólo me queda reconocer lo siguiente: la cagué, di la espalda a alguien, traté de esconder lo que sentía y pagué muy caro por ello. Lo trágico de todo esto, es que creo en las segundas oportunidades, y espero ganarme one last chance.

BONUS TRACK

Soy un melómano empedernido, y si es que cuentan con audífonos, parlantes o algún otro dispositivo que les permita escuchar estas canciones, utilícenlos. Estas canciones de ritmos variados y géneros no muy compatibles, me acompañaron durante la creación de este pequeño texto:

Cabas - Bonita
Kings of leon - Use somebody
Celia Cruz – Te busco
Los Cafres – No puedo sacarte de mi mente
Coti – Nunca tendré

Descarte un sinfín de canciones, pero considero a estas como las más representativas.

viernes 10 de abril de 2009

Nostalgias

"¿Qué les parece si en vez de ir a tomar, vamos a comer algo?" Aunque no lo crean, sí, lo dije yo.

Han pasado ya 8 meses desde que escribí el primer post de este blog. No soy el mismo de aquellos días, creo que ninguna de las personas que formaban parte de la historia que conté, lo son. Ha pasado mucho tiempo y han pasado muchas cosas, así que sería ingenuo pensar que somos los mismos de ayer... y que mañana seremos los mismos de hoy.

Tal vez lo único que quede en mí de aquellos días sea lo que me llevó a escribir en un principio: ese sentimiento muchas veces indescriptible de vacío que ahora puedo llamar nostalgia, ese sentimiento de extrañar algo que por uno u otro motivo das por perdido.

En esta ocasión, estaban conmigo Edú, Kalu, Luxito, Pilar, Macho y Diego. Despues de comer algo juntos y de verme casi obligado por Kalu a tomar Quara (nunca más), volvemos a la universidad sin tener una idea clara de qué hacer.

Hay algo que relaciono inmediatamente con nostalgia: ir a ese viejo rincón del cual todos fuimos parte y en el que aún queda algo de nosotros: La Banca. Para mí, llegar ahí fue como volver en el tiempo, como revivir los momentos que alguna vez pasé ahí, fue como... fue como retroceder hasta el 2007 cuando todo lo bueno que pudo pasar, pasó.

Por un instante todo fue como antes, la vista al 106 era la misma, excepto por el seudo "Starbucks" que está encima de él. El ambiente era el mismo, aunque había un poco más de vegetación en comparación a nuestra última visita. Conversar sobre lo que vivimos ahí juntos, recordar los buenos y malos momentos, las bromas, hacer un conteo de todos los que alguna vez estuvimos ahi, recordar quién conoció primero a quíen, quién terminó ebrio en qué chupeta, sin embargo, hay algo que nunca olvidaré de esa noche: Willy Channels.

Al promediar las 9pm recibo la llamada de Chupete que, según mi criterio, estaba un poco alterado y con ganas de hablar: él me llamaría saliendo de su clase. Minutos después, recibo la llamada de Mario, invitandome a tomar unas cervezas con un amigo. Seguimos sonriendo a carcajadas con anecdotas hasta que ya era la hora de partir. Yo aún tenía que verme con Chupete, así lo hice.

Sabía que él necesitaba un poco de alcohol, tal vez no para desahogarse, sino para sentirse mejor y olvidar por unos momentos el mal día. No se si estuve en lo correcto respecto a él, pero sí funcionó para mí. Cuatro sujetos en una mesa hablando de mil cosas que poco parecian guardar relación la una con la otra. Nos divertimos, nos reímos, nos picamos, y nos fuimos demasiado tarde del lugar solo para darnos cuenta que si bien conversamos, la charla estaba inconclusa, por lo que Jueves Santo se convocó una reunión de maridos. Chupete, Oso, Luxito, Edú y yo, sin alcohol de por medio.

Nos hacía falta estar juntos el uno para el otro, nos hacía falta el abrazo grupal, nos hacía falta volver a aquellas viejas reuniones para contarnos cosas que no nos contamos a diario. Nos hacía falta estar sentados en el suelo formando un pequeño círculo viendonos a las caras y escuchando lo que cada uno tenía que contar.

domingo 14 de septiembre de 2008

"Habla broder, 1 - 1"

Miércoles 10/08/08. El mediodía es la hora pactada para el almuerzo. Punto de encuentro: La Banca (de Z). Nos encontrábamos reunidos después de mucho tiempo Oso, Chupete, Potter, Lucho, Yaré, Macho Alfa[1], Mario y el recién reincorporado a nuestras filas, Edu. Almorzamos como en los viejos tiempos, como los buenos amigos que alguna vez fuimos, como los buenos amigos que seremos para siempre sin importar qué.

La sobremesa se centró en hallar una actividad de entretenimiento que resultó ser ir a jugar Counter. Yo no se ni mierda de eso, pero con tal de vernos nuevamente hablando estupideces y gritándonos insultos, acepté.

Éramos 9 personas caminando hacia Plaza en busca de cabinas para satisfacer el deseo casi orgásmico de matar gente (aunque solo sea virtualmente). La hora transcurrió en un abrir y cerrar de ojos así que teníamos que pensar algo que hacer. Ya que lo que iba a ocurrir era algo “inminente, y necesario” Chupete y Yaré tuvieron que volver a la universidad porque tenían clases, no los detuvimos (aunque lo intentamos).

El reencuentro en nosotros no podía ser de otra forma, así que no se hicieron esperar “dos serpentinas bien helenas al polo campos”, Una vez finiquitadas, regresamos a pie a la universidad como una horda salvaje mientras Lucho partía rumbo a su casa con la fiel promesa de regresar más tarde.

Ya en Kto, Mario, Macho Alfa, Potter y Edu, fueron a tramitar un documento del primero. Oso y yo nos quedamos esperando en el paradero a un amigo mió: Macro. Al promediar las 5pm, los 3 tomábamos un berraco[2] sentados en la vereda esperando a los demás.

Minutos más tarde, solo vimos llegar a Mario y Edu. En medio de algunos berracos más la gente empezó a aparecer de nuevo. Macho Alfa y Potter habían vuelto. Después de 5 o 6 berracos Potter empezó a narrarnos el esperado encuentro Perú – Argentina desde su celular. “Ya están saliendo”, dijo.

Al promediar los primeros 15 minutos del partido Lucho había cumplido su promesa, había vuelto. Al cagarnos de frío en la calle decidimos entrar al taco para ver el partido. Solo estaban la dueña del mismo y su joven ayudante. La tía, el broder, Oso, Lucho, Potter, Mario, Macho Alfa, Macro, Edu y yo seguíamos minuto a minuto el encuentro (bueno, unos más que otros).

Potter hizo lo suyo y con su global net instalado en el orto sacó cervezas. Las chelas iban y venían, los abrazos, los cánticos, las lágrimas, las bromas, y hasta los 3 hurras por el Macho Alfa se vieron minimizados cuando Argentina nos metió un gol.

Antes del gol, tomábamos por ilusión, después del gol, por decepción. Ya habían transcurrido 90 minutos del encuentro, y cuando ya todo parecía perdido pasó lo impensable. Fano nos salvó el culo y nos devolvió la ilusión perdida minutos atrás.

Mi alegría fue tanta que en lugar de abrazar a alguno de mis ebrios amigos, salté y abracé a la dueña del taco. “Gol carajo!!.. Seño.. gol mierda!!”. La señora presa de la confusión me respondió con un efusivo abrazo. Todos nos abrazamos, y la seño pasó por los brazos de los 9 hombres ahí presentes

Era más de la media noche, el partido había terminado, la cerveza también y la seño parecía haber olvidado el abrazo dado minutos atrás pues nos dijo “Ya vamos a cerrar, vayan saliendo”. Salimos del local, pero no importaba, aún estábamos todos juntos y no íbamos a desperdiciar el momento diciéndonos simplemente “Hablamos mañana mierda”.

Los 8 decidimos fijar rumbo hacia La Marina. En el camino la cosa intentó ponerse vandalista, pero al no poder romper ni un periódico, decidimos abortar la misión. Sin darnos cuenta, todos corríamos saltando y cantando presas de la adrenalina “Poropopo, poropopo, el q no salta es argentino maricón”.

Los autos transitaban La Universitaria y nosotros, aprovechando cada semáforo en rojo gritábamos a los conductores “UNO – UNO HUEVÓN, UNO – UNO BRODER!!”. Poco después, casi entrando a Plaza, un auto rojo pasó a toda velocidad, la copiloto sacó medio cuerpo por su ventana cantando con nosotros el Poropopo, mientras el piloto claxeaba intentando dar la percusión necesaria para mantener viva nuestra efusividad.

Ya por Wong, seguíamos gritando a quien se cruzara en nuestro camino “UNO – UNO BRODER!!. Metros mas adelante se hallaba una pareja, al parecer discutiendo, y Oso, fuera de sí, se acercó a ellos gritándole al sujeto, “HABLA BRODER, UNO – UNO”.

El tono de su frase, formulada más en pregunta que en exclamación, hizo que el sujeto pensara que Oso quería pelear con él, y así, víctima del temor por ver a un sujeto ebrio frente a él, y a 7 más de padrinos, hicieron que tratara de calmarlo, sin lograr entender que su intención había sido darle a conocer el marcador del partido.

Ya en La Marina con Universitaria, los 8 formamos un gran círculo y empezamos a despedirnos “uno - uno”. Cada uno se marchó bajo la fría noche y las tenues luces que intentaban alumbrar la desierta avenida. 8 sujetos, 8 borrachos, 8 amigos se habían dicho "Adiós". Perdón, se habían dicho “Hablamos mañana mierda!

[1] Dícese del nuevo apodo de Juan Gabriel Panay Sobrevilla, autoproclamado en un primer momento como Lobo Viejo, pasando así, después de algunas jodas grupales, a ser Macho Alfa.
[2] Sustantivo que engloba toda la gama de tragos de dudosa procedencia y cuyo precio recomendado es de 5 soles. Aquí tenemos al XXX, Feeling, Punto G, Clímax, Thundercat, etc.

domingo 24 de agosto de 2008

Reuna Marital

Era inicio de ciclo, como ahora. Exactamente en la tercera semana, despues de haberme hecho la cagada el Chino pretendía que lo acompañara a San Felipe. Erección 54 se presentaba en el Gatobhen, festival de bandas nuevas en comas. Semanas antes había asistido a los ensayos y había acompañado a la banda, en noches de alcohol y peligros por la zona.

Sin embargo, estábamos a días de la presentación y yo no tenía la menor intención de bajar. Durante las semanas anteriores habíamos planificado una reunión en casa de Edu, en un inicio pensamos realizarla con toda la gente de "La Banca", sin embargo, uno a uno o una a una habían cancelando. Al final la única chica que estaba dispuesta a ir fue Fio. La fecha elegida para la gran reunión fue la del mismo día del concierto, Viernes 7 de Setiembre. El principal motivo era que el Chino bajo el floro del concierto, podía ir a casa de Edu a alcoholizarce.

Llego el viernes y todo el mundo estaba reunido en la banca, cuando casi eran las siete de la noche Oso, Edu, Mario, Chupete, Xixo y yo estábamos en el taco. En ese momento llego Chino junto a Pamela y me buscaban para ir al concierto. Yo ante lo divertida que se presentaba la situación para mi, especialmente al momento de viajar desde San Miguel hasta Comas, en compañía de ellos preferí declinar la oferta. Quería salvaguardar mi integridad emocional. Sin embargo Xixo dijo que también iba a ir. Así que sin el pretexto de andar de violinista nos dirigimos la concierto. No sabía que horas mas tarde estaría maldiciendo a Xixo por esto.

Eran casi las nueve de la noche cuando nos juntamos con Beto, Muela y Chicharra, ahora solo faltaba esperar por la tocada. Nos desplazamos al local donde tocarían. vimos pasar bandas que emulaban a los guns and roses pero con un vocalista homosexual, grupos de punk, emo, rock y el momento de tocar no llegaba. Junto a nosotros estaba un pata de Chicharra que había venido desde San Luis o San Borja, no se bien. Mi mente y mis pies pensaban en lo bien que la debian estar pasando en casa de Edu y en que hasta ese momento casi no había ingerido ni una gota de alcohol y apenas había fumado unos cigarros. Pasaron más bandas y el publico era cada vez más escaso. Ante nuestra desesperación y reclamos el Gatogordo, organizador del evento accedió a devolver el dinero que habían pagado por participar en ese concierto. El reparto equitativo indicaba que era hora de partir, por fin, a la aventura.

Embarcamos a las amigas de la gente que se iba a otros distritos, y nos embarcaron a nosotros también. Primera parada, la casa de Pamela. El lugar desolado, estar solo acompañado por Muela en el taxi y la amplitud de la avenida no hacía otra cosa que aumentar mi temor a ser atacado por violadores quechuhablantes(sobre esto preguntarle al Chino). Después de diez minutos que en realidad fue casi media hora y que a mi me parecieron tres horas regresaron Chino y Xixo, que habían acompañado a Pamela a su casa.

Ahora sí, viajábamos raudos a el Callao, barrio tranquilo frente al estadio Miguel Grau. Ya casi eran las dos de la mañana cuando llegamos, el alcohol había corrido en cantidades insospechables. Mario se había quitado junto a Fio, la única chica en la casa. Esto se había vuelto en una bacanal de puros machos, en una reunión de puros maridos. Nos dieron la bienvenida: Oso, Chupete, el Primo, Alex, Edu y Raul. Creo que había alguien más, pero ahora no puedo recordar. Chino, Xixo, Muela y yo llegamos con una botella de ron bajo el brazo, algunos cigarros y nos sumamos a la fiesta.

Abrazos con aliento a ron me esperaron departe de Chupete, quien extrañamente me recibía con el torso desnudo. Edu me recibió de la misma forma.
Había llegado el momento de alcoholizarnos y no podíamos ser más felices. con el fin de ponernos al día empezamos a hacer concursos de secos. Jugamos el infaltable juego de limones y yo comencé a tomar ron en una taza del gato Silvestre. Pasaban las horas y cada vez nos sentíamos más alcoholizados. Cantábamos canciones punk y pogueábamos en medio de la sala.
En algún momento alguien salio al pequeño patio y se sentó frente al árbol que ahí se encontraba, luego de eso todos nos encontrábamos ahí, recordando anécdotas, haciendo bromas, hablando webadas en general.
Así como la gente vino, fue regresando a la sala, entre por un momento pero solo fue para buscar más ron y traer una jarra. Chino seguía afuera con Oso y Xixo, mis sentimientos me jugaron una mala pasada y consideraron que era hora de hablar.
Desaloje a Oso y Xixo del patio y me quede a solas con Chino, unos cigarros y la jarra de ron. Hablamos, mucho, pero ahora no recuerdo bien sobre que, solo recuerdo que la amistad pudo más y cayeron unas lágrimas. Ahora todo volvía a ser normal.
Al salir, o al entrar nos esperaban risas. Pero casi no podíamos dominar nuestros pasos, palabras como Vomitrear se hacían presentes. El pogo continuaba, pero más halla de eso no se más. Tengo vagos recuerdos, pero al final desperté con un grito de "Tamare quien a bomitado el sofa".
Todos los ojos me apuntaban, pero ningún rastro junto a mi podía acusarme.

De todo lo que paso aquella noche, quizás Chino, Oso, Chupete e incluso Mario podrían contar mejor. El alcohol suele vencer a mi memoria y jamas consigo tener un recuerdo claro. Pero jamas se borrara de mi memoria que esa fue sin duda una de las mejores noches de aquellos días, en donde todo aparentaba ser bueno y sincero.

viernes 22 de agosto de 2008

Alcohol en el parque: La historia

Este es mi cuarto año en la PUCP, es decir, estoy cursando el 8vo ciclo. He conocido muchas personas a lo largo de éste tiempo. Sin embargo, el mejor ciclo que he vivido en “La K-to” fue el 2007-I. ¿Por qué? Muy simple, en los casi 5 meses que duró ese ciclo se consolidó lo que alguna vez llamamos La Banca. Éramos un gran grupo de personas que tuvo la “suerte” de cruzarse uno en el camino del otro.

Recuerdo que en esa época yo estaba en la Fac. de Psicología dándome cuenta de que no sabía que hacía ahí. Los viernes Kinasky y yo salíamos de clase a las 6pm. Era una regla implícita que todos estemos presentes en La Banca a esa hora para ir a tirar un par de tragos juntos y contarnos lo que nos había pasado durante esa semana. Éramos, sin serlo, un T: El T Banca.

Hubo una chupeta en particular que recuerdo solo por tener soporte audiovisual para sustentar lo que voy a contarles.

Día: Algún viernes del 2007-I
Lugar: Algún parque de Lima
Hora: Fácil las 7pm.
Protagonistas: Oso, Kinasky, Lucho, Vitocho, Alex, Mario, Xixo, Edú, Kalú, Chepe, Pamela, Fiorella y yo.

Las frases celebres de la noche:
-“Para poder bailar tengo que estar ebrio.”
-“Y Oso se puso “bien coquetón, bien sabrosón, bien salsatón”
-“¿Por qué Kalu siempre me gana en seco? Porque es la mami”
-“Vao a bailar perreo chacalonero, hasta que choque el hueso”
- “Don´t film me. Tengo derecho a la privacidad”.
-“¿Qué es la wasa? La wasamandrapa pues”
-“Cuidado con la botella, carajo!! Cuidado con mi trago”
-“Pero igual no le vas a dar vuelta nunca porque eres un rosca”.
-“El alemán es un idioma bien pendejo”.
-¿Oe Xixo, por qué eres cochino, huevón?
-“Una rondita más y ya”
-“Chupa por la “cochina” pues brooooder”

Oso era el tema central así que planteamos la pregunta ¿Tu concepto de Oso? Algunas voces furibundas y casi presas de la locura respondieron “Es un Oso baboso, piojoso y atorrantoso (¿?)”. Pero como dijo Chepe, “es un Oso mañoso”. Sin embargo, la conclusión fue que era un Oso “sabroso y goloso”.

Oso dejó de ser el tema de conversación y de pronto nos veía hablando de Laura Bozzo. “¿Cómo llegamos a esto? ¿De qué estamos discutiendo?” Recuerdo también haber hablado de La Culebritica que terminó siendo una Parapléjica.

Las chicas, hostigadas con el alcohol propusieron jugar “Encantados”. Pero respuestas como “Pero que se acabe el trago”. O “No puedo correr, sorry” fueron las que terminaron con su ilusión de querer hacernos volver al kinder.

Intercambiábamos apodos de mal gusto a terceros tales como “Freezer” (un personaje con 3 dedos en la mano), o “Tazita” (otro personaje con sólo una oreja). Sin embargo, algo que no podré olvidar es cuando Vitocho y Xixo descargaban algunos litros de líquidos orgánicos en la pared. Demoraban un culo. “Está escribiendo su nombre en la pared”.

De pronto, a nuestro lado, aparecieron 3 chicas acompañadas de un sujeto, todos en un estado etílico/pasados. Ellas nos hablaron, pero, al hacerlo en un dialecto desconocido dije. “Puta, como no le entendí, me paltee”. Kinasky pensó que habían hablado en tailandés, pero Kalú sí las entendió y nos dijo “Quieren unirse para tomar con nosotros o algo así”. Al no estar de acuerdo, decidieron irse.

Seguimos conversando quién sabe de qué, y como no hay registro audivisual de la conversación, no tengo ni el material ni la memoria necesarias para narrar lo ocurrido. El ron ya había cumplido su cometido. Ya era tarde, toda la gente empezó a irse. Y teníamos una botella más de Ron Cartavio de Litro, y estaba entera!!.

Al final, sólo quedamos Mario, Xixo, Lucho y yo. Para apresurar el coma etílico deseado, decidimos jugar “Limones”.

“1 limón, 2 limones, 3 milones, 4 melones”. Todos perdíamos pero aún estábamos conscientes. Mario decía “Limones”, al momento de acariciar imaginariamente con las manos un par de… ¿limones? “Los limones de la pelirroja que le gusta a Lucho”, dijo.

Quedaba poco ron, pero al ver que Limones no causaba el efecto esperado, aplicamos un plan B. Una eliminatoria de limones llamada “Trago Contest”. El ganador se llevaba la “Chapita de oro” y quien perdía tenía que tomar “seco” el último vaso de ron servido hasta el tope.

Mario y yo fuimos los finalistas, logrando vencer los talentos innatos de Lucho y Xixo para pronunciar “limones”. Mario no pudo superarme y también cayó vencido. Antes de dar el sorbo final de la noche Mario dirigió unas palabras a la cámara refiriéndose a mi. Bueno “Chino, eres un gran contrincante en este mundo globalizado, de los gobiernos totalitarios, no?”

Era mi turno de hablar. Después de agradecer a las personas que me han apoyado desde mis inicios, Mario finalmente dio el tan esperado seco de la noche. Seguida de una pésima improvisada reggaetonera entre Mario y yo, quedará en el recuerdo de todos la hasta hoy rima celebre “Xixo estás chupando tu tabernero, yo se que tu quieres a Cinthya Portocarrero”

Yo-yo men.

No puedo decir que la despedida fue triste. Ni que tampoco fue divertida. Simplemente no recuerdo nada después de que Mario dio el número para contratos. A todos, gracias por ese ciclo, por ese día, la pasé muy bien, me divertí. Y como recuerdo de que alguna vez La Banca tomó ron en parque, aún guardo la “Chapita de oro”.


jueves 21 de agosto de 2008

Alcohol en el parque: en 3D

Esta es quizás, la única chupeta documentada en vídeo. Hay algunas más pero ninguna como esta, ya que caracteriza casi todo lo que vivíamos hace un año o más. Aquí dejo un resumen de aquella tarde, espero que la disfruten. Adiós.

domingo 17 de agosto de 2008

Navidad: Noche de paz, noche de alcohol


Eran las 3pm del 25/12/07 y no podía estar más aburrido en casa. Esperaba con ansias que alguien llamara para hacer planes. Cuando ya estaba a punto de pegarme un tiro llama Chicharra. “Oe vaos a tocar”. Así haya sido para discutir un texto de filosofía yo hubiese atracado al instante con tal de salir. “Ok, nos vemos las 5:30 en la sala”.

Segundos después vuelve a sonar el celular. “Oe Chino, soy Xixo, estoy en la jato de Edú, vente pa hacer algo”. Le conté de los planes que había hecho 30 segundos antes que me llamara. Pero era Navidad, momento de unión y paz. “Vayan a la sala y la armamos mientras tocamos”. El aceptó. Yo, por mi parte, me encargué también de invitar a mis borrachos preferidos, de los cuales solo pudieron asistir Oso y Lucho

Sala de Ensayo Decibel, Pueblo Libre, 5pm. Antes de entrar, la gente decide implementarse con un par de “berracos” y una cajetilla de puchos. Eso bastó para que el ensayo se convirtiera en una de nuestras ya tan famosas tocadas/chupetas. Ya dentro, Edú me dijo que también bajarían Kalu y Chepe, me pareció bacán. Una navidad Banca vs Erección 54

Éramos 10 personas en una sala de 6x6 m aprox, por lo que había espacio suficiente para poguear, saltar, gritar o simplemente permanecer sentado bajo un amplificador. La hora del ensayo transcurrió en medio de pedidos musicales y jodas comunales.

La gente se peleaba por el trago, todos querían que llegue su turno, obviamente, los músicos también. Temas como Nid, Borracho en el bar, Mal ejemplo, Oportunidad, Viernes, Pérdida de tiempo y Por ti fueron los causantes de que más de uno se empilase a más no poder.

7pm. Fin del ensayo. No había esperanza de comprar más trago. Pero ¿para qué comprar más trago si Kalu guardaba en su bolso un Smirnoff?. La Pepsi salió de inmediato de una tienda muy cercana. Diez personas tomando en círculo en la rotonda de un pequeño parque aledaño. Después de un breve incidente con un sujeto que quiso unirse al grupo sin poner ni mierda, la gente se encontraba navideñamente empilada.

Eran casi las 10 pm y todos teníamos que partir. Pero noté algunas caras inconformes con la cantidad de alcohol ingerido aquella noche así que dije “Vao a mi jato, ahí en el parque la seguimos”. En menos de 1 minuto ya estábamos dentro del un taxi camino a mi casa. Edú había ido a dejar a Kalu a la casa de Chepe en Jesús María pues pasaría la noche ahí, esto lo hizo bajo la promesa de luego ir a mi casa y unirse. Nunca llegó.

Llegué a casa, saqué algunos soles, y a pedido de unos cuantos villancicos, también saqué mi guitarra. “Vamos al parque”. Oso, Lucho, Xixo, Chicharra, Muela, Betto y yo nos sentamos en la vereda a tomar el jonca de chelas que acabábamos de comprar. Recuerdo que Oso repetía como niña “Toca A donde vas?”. Yo tocaba. Xixo decía “Chino, la propia huevón”. Yo tocaba. Seguían pidiendo. Ya no tocaba, mis dedos no coordinaban.

Media noche. Oso nos contaba, a Xixo y a mi, algunos de sus problemas. Recuerdo que Xixo, caminando en zigzag hacia nosotros, repetía con la mirada perdida. “Quién es huevón, tú dime, es el negro no?. Negro conchasumadre, ya se cagó, ya se cagó ese huevón”. Cuando terminó de decir todo eso, Oso y yo ya estábamos en otro lado chupando solos. La gente iba cayendo y serenazgo nos echó del parque. “Ta mare, ni en mi parque puedo chupar carajo”, pensé.

Mientras nos íbamos a un lugar más caleta tomamos lista de borrachos. De pronto oí “Lucho no está”. Santo borracho Batman. Nos repartimos, Oso y Xixo irían para Venezuela, yo, para Colonial. Chicharra y Betto se quedarían cuidando al hasta entonces borracho de la noche: Muela.

Buscando por alguna calle que no logro recordar un guachimán se dirige a mi “¿A quién busca joven?”. Respondo al instante “A mi amigo, esta vestido de plomo. ¿Lo ha visto?”. Casi me da un ataque de risa al oír “Se fue corriendo para Metro. ¿Está bien borracho no?

Llego hasta el lugar indicado. Paisaje desolado, ni un alma, ni una sombra ni un aire de esperanza. Derrotado vuelvo hasta estar frente a la U.V.3. Estaba decidido a lanzarme hacia ella para seguir con la búsqueda. En verdad, me cagaba de miedo pero es ley universal nunca abandonar a un borracho.

Cuando estaba punto de entrar a la boca del lobo veo que por mi derecha venía un sujeto vestido de plomo apoyándose en las paredes para estar en pie. Corrí a su encuentro. Según me contó. No sabía que había pasado, y que cuando reaccionó se hallaba a puertas de Metro y al entrar en pánico decidió regresar presuroso.

Una vez de vuelta, noté que las cosas habían cambiado en los pocos minutos que duró mi ausencia. Oso mandaba a la mierda a Xixo al ver que éste seguía repitiendo “Dime quién es, huevón”, Chicharra y Betto hablaban incoherencias casi vomitando, mientras Muela desvariaba tirado en el pasto mirando al cielo

Las cosas se calmaron cuando todos vimos que Lucho seguía tomando cerveza con la misma destreza que antes. Hasta hubo un momento en el que recuerdo que él lucía aparentemente muerto en vida, sentado y apoyando la cabeza sobre sus rodillas intentando “vomitrear” (vocablo que proviene de la unión de los verbos vomitar y witrear). Le dije “Lucho, huevón, ¿estas bien?” Me cagó al levantar la mirada y responderme con la mayor tranquilidad del mundo “Sí huevón, qué fue?”.

La cerveza volvió a terminarse, al igual que los cigarros. Nuevamente, fuimos a comprar a la tienda de Ruffi. Fui con Oso, Chicharra y Betto mientras Xixo cuidaba a Muela y a Lucho. Al ver la cantidad de margaros comprados, Betto y Chicharra decidieron abortar la misión y decirnos adiós al promediar las 2 de la mañana.

Oso y yo volvimos con el trago en mano solo para darnos con la sorpresa de que Lucho, nuevamente, había desaparecido. Xixo me dijo “Se fue corriendo para allá, Chinazo”. Era una larga calle y no había ni rastro de él, por lo que sólo nos quedó esperar que llegara ebrio y salvo a su casa.

Muela había entrado en un coma etílico increíble, por lo que me pareció sorprendente que no tuviese espasmos. Oso se percató de que se le habían caído casi 70 soles del bolsillo. Tras una larga búsqueda en el parque, no logramos recuperarlos. Al seguir chupando los 3 sobrevivientes a tan larga jornada navideña, serenazgo hizo lo propio y esta vez sí puso mano dura y nos echó del lugar bajo advertencia de levantarnos.

“Vamos a chupar en la puerta de Ruffi”. Tomando sentados en la vereda de la tienda, noto que a unos pocos pasos había una caseta de guachimán. Estaba vacía. Por una pequeña ventana de dicha caseta logro meter mi brazo y abrirla desde dentro. Xixo sacó un viejo cojín del interior y lo puso en la vereda para preservar su culito de recién nacido.

Oso estaba empecinado en ir a buscar a su enamorada. “Oso, son las 4 huevón, te van a cagar en su jato”. El respondía casi sin pensar “Qué chucha, quiero ir a verla”. Xixo tomaba un margaro de pico, por lo que poco a poco iba alcanzando el estado de Muela. Decidimos acabar con toda la chela restante lo antes posible. Hasta Muela contribuyó con tal difícil tarea.

Al promediar las 4:30, la jornada llegaba a su fin. Yo regresaba, guitarra en mano, a mi casa. Oso partía camino al sol. Y... bueno... Muela y Xixo… se quedaron a dormir… en el interior de la caseta de guachimán que habíamos abierto minutos antes.

La resaca nos duró hasta bajada de reyes.