domingo 24 de agosto de 2008

Reuna Marital

Era inicio de ciclo, como ahora. Exactamente en la tercera semana, despues de haberme hecho la cagada el Chino pretendía que lo acompañara a San Felipe. Erección 54 se presentaba en el Gatobhen, festival de bandas nuevas en comas. Semanas antes había asistido a los ensayos y había acompañado a la banda, en noches de alcohol y peligros por la zona.

Sin embargo, estábamos a días de la presentación y yo no tenía la menor intención de bajar. Durante las semanas anteriores habíamos planificado una reunión en casa de Edu, en un inicio pensamos realizarla con toda la gente de "La Banca", sin embargo, uno a uno o una a una habían cancelando. Al final la única chica que estaba dispuesta a ir fue Fio. La fecha elegida para la gran reunión fue la del mismo día del concierto, Viernes 7 de Setiembre. El principal motivo era que el Chino bajo el floro del concierto, podía ir a casa de Edu a alcoholizarce.

Llego el viernes y todo el mundo estaba reunido en la banca, cuando casi eran las siete de la noche Oso, Edu, Mario, Chupete, Xixo y yo estábamos en el taco. En ese momento llego Chino junto a Pamela y me buscaban para ir al concierto. Yo ante lo divertida que se presentaba la situación para mi, especialmente al momento de viajar desde San Miguel hasta Comas, en compañía de ellos preferí declinar la oferta. Quería salvaguardar mi integridad emocional. Sin embargo Xixo dijo que también iba a ir. Así que sin el pretexto de andar de violinista nos dirigimos la concierto. No sabía que horas mas tarde estaría maldiciendo a Xixo por esto.

Eran casi las nueve de la noche cuando nos juntamos con Beto, Muela y Chicharra, ahora solo faltaba esperar por la tocada. Nos desplazamos al local donde tocarían. vimos pasar bandas que emulaban a los guns and roses pero con un vocalista homosexual, grupos de punk, emo, rock y el momento de tocar no llegaba. Junto a nosotros estaba un pata de Chicharra que había venido desde San Luis o San Borja, no se bien. Mi mente y mis pies pensaban en lo bien que la debian estar pasando en casa de Edu y en que hasta ese momento casi no había ingerido ni una gota de alcohol y apenas había fumado unos cigarros. Pasaron más bandas y el publico era cada vez más escaso. Ante nuestra desesperación y reclamos el Gatogordo, organizador del evento accedió a devolver el dinero que habían pagado por participar en ese concierto. El reparto equitativo indicaba que era hora de partir, por fin, a la aventura.

Embarcamos a las amigas de la gente que se iba a otros distritos, y nos embarcaron a nosotros también. Primera parada, la casa de Pamela. El lugar desolado, estar solo acompañado por Muela en el taxi y la amplitud de la avenida no hacía otra cosa que aumentar mi temor a ser atacado por violadores quechuhablantes(sobre esto preguntarle al Chino). Después de diez minutos que en realidad fue casi media hora y que a mi me parecieron tres horas regresaron Chino y Xixo, que habían acompañado a Pamela a su casa.

Ahora sí, viajábamos raudos a el Callao, barrio tranquilo frente al estadio Miguel Grau. Ya casi eran las dos de la mañana cuando llegamos, el alcohol había corrido en cantidades insospechables. Mario se había quitado junto a Fio, la única chica en la casa. Esto se había vuelto en una bacanal de puros machos, en una reunión de puros maridos. Nos dieron la bienvenida: Oso, Chupete, el Primo, Alex, Edu y Raul. Creo que había alguien más, pero ahora no puedo recordar. Chino, Xixo, Muela y yo llegamos con una botella de ron bajo el brazo, algunos cigarros y nos sumamos a la fiesta.

Abrazos con aliento a ron me esperaron departe de Chupete, quien extrañamente me recibía con el torso desnudo. Edu me recibió de la misma forma.
Había llegado el momento de alcoholizarnos y no podíamos ser más felices. con el fin de ponernos al día empezamos a hacer concursos de secos. Jugamos el infaltable juego de limones y yo comencé a tomar ron en una taza del gato Silvestre. Pasaban las horas y cada vez nos sentíamos más alcoholizados. Cantábamos canciones punk y pogueábamos en medio de la sala.
En algún momento alguien salio al pequeño patio y se sentó frente al árbol que ahí se encontraba, luego de eso todos nos encontrábamos ahí, recordando anécdotas, haciendo bromas, hablando webadas en general.
Así como la gente vino, fue regresando a la sala, entre por un momento pero solo fue para buscar más ron y traer una jarra. Chino seguía afuera con Oso y Xixo, mis sentimientos me jugaron una mala pasada y consideraron que era hora de hablar.
Desaloje a Oso y Xixo del patio y me quede a solas con Chino, unos cigarros y la jarra de ron. Hablamos, mucho, pero ahora no recuerdo bien sobre que, solo recuerdo que la amistad pudo más y cayeron unas lágrimas. Ahora todo volvía a ser normal.
Al salir, o al entrar nos esperaban risas. Pero casi no podíamos dominar nuestros pasos, palabras como Vomitrear se hacían presentes. El pogo continuaba, pero más halla de eso no se más. Tengo vagos recuerdos, pero al final desperté con un grito de "Tamare quien a bomitado el sofa".
Todos los ojos me apuntaban, pero ningún rastro junto a mi podía acusarme.

De todo lo que paso aquella noche, quizás Chino, Oso, Chupete e incluso Mario podrían contar mejor. El alcohol suele vencer a mi memoria y jamas consigo tener un recuerdo claro. Pero jamas se borrara de mi memoria que esa fue sin duda una de las mejores noches de aquellos días, en donde todo aparentaba ser bueno y sincero.

viernes 22 de agosto de 2008

Alcohol en el parque: La historia

Este es mi cuarto año en la PUCP, es decir, estoy cursando el 8vo ciclo. He conocido muchas personas a lo largo de éste tiempo. Sin embargo, el mejor ciclo que he vivido en “La K-to” fue el 2007-I. ¿Por qué? Muy simple, en los casi 5 meses que duró ese ciclo se consolidó lo que alguna vez llamamos La Banca. Éramos un gran grupo de personas que tuvo la “suerte” de cruzarse uno en el camino del otro.

Recuerdo que en esa época yo estaba en la Fac. de Psicología dándome cuenta de que no sabía que hacía ahí. Los viernes Kinasky y yo salíamos de clase a las 6pm. Era una regla implícita que todos estemos presentes en La Banca a esa hora para ir a tirar un par de tragos juntos y contarnos lo que nos había pasado durante esa semana. Éramos, sin serlo, un T: El T Banca.

Hubo una chupeta en particular que recuerdo solo por tener soporte audiovisual para sustentar lo que voy a contarles.

Día: Algún viernes del 2007-I
Lugar: Algún parque de Lima
Hora: Fácil las 7pm.
Protagonistas: Oso, Kinasky, Lucho, Vitocho, Alex, Mario, Xixo, Edú, Kalú, Chepe, Pamela, Fiorella y yo.

Las frases celebres de la noche:
-“Para poder bailar tengo que estar ebrio.”
-“Y Oso se puso “bien coquetón, bien sabrosón, bien salsatón”
-“¿Por qué Kalu siempre me gana en seco? Porque es la mami”
-“Vao a bailar perreo chacalonero, hasta que choque el hueso”
- “Don´t film me. Tengo derecho a la privacidad”.
-“¿Qué es la wasa? La wasamandrapa pues”
-“Cuidado con la botella, carajo!! Cuidado con mi trago”
-“Pero igual no le vas a dar vuelta nunca porque eres un rosca”.
-“El alemán es un idioma bien pendejo”.
-¿Oe Xixo, por qué eres cochino, huevón?
-“Una rondita más y ya”
-“Chupa por la “cochina” pues brooooder”

Oso era el tema central así que planteamos la pregunta ¿Tu concepto de Oso? Algunas voces furibundas y casi presas de la locura respondieron “Es un Oso baboso, piojoso y atorrantoso (¿?)”. Pero como dijo Chepe, “es un Oso mañoso”. Sin embargo, la conclusión fue que era un Oso “sabroso y goloso”.

Oso dejó de ser el tema de conversación y de pronto nos veía hablando de Laura Bozzo. “¿Cómo llegamos a esto? ¿De qué estamos discutiendo?” Recuerdo también haber hablado de La Culebritica que terminó siendo una Parapléjica.

Las chicas, hostigadas con el alcohol propusieron jugar “Encantados”. Pero respuestas como “Pero que se acabe el trago”. O “No puedo correr, sorry” fueron las que terminaron con su ilusión de querer hacernos volver al kinder.

Intercambiábamos apodos de mal gusto a terceros tales como “Freezer” (un personaje con 3 dedos en la mano), o “Tazita” (otro personaje con sólo una oreja). Sin embargo, algo que no podré olvidar es cuando Vitocho y Xixo descargaban algunos litros de líquidos orgánicos en la pared. Demoraban un culo. “Está escribiendo su nombre en la pared”.

De pronto, a nuestro lado, aparecieron 3 chicas acompañadas de un sujeto, todos en un estado etílico/pasados. Ellas nos hablaron, pero, al hacerlo en un dialecto desconocido dije. “Puta, como no le entendí, me paltee”. Kinasky pensó que habían hablado en tailandés, pero Kalú sí las entendió y nos dijo “Quieren unirse para tomar con nosotros o algo así”. Al no estar de acuerdo, decidieron irse.

Seguimos conversando quién sabe de qué, y como no hay registro audivisual de la conversación, no tengo ni el material ni la memoria necesarias para narrar lo ocurrido. El ron ya había cumplido su cometido. Ya era tarde, toda la gente empezó a irse. Y teníamos una botella más de Ron Cartavio de Litro, y estaba entera!!.

Al final, sólo quedamos Mario, Xixo, Lucho y yo. Para apresurar el coma etílico deseado, decidimos jugar “Limones”.

“1 limón, 2 limones, 3 milones, 4 melones”. Todos perdíamos pero aún estábamos conscientes. Mario decía “Limones”, al momento de acariciar imaginariamente con las manos un par de… ¿limones? “Los limones de la pelirroja que le gusta a Lucho”, dijo.

Quedaba poco ron, pero al ver que Limones no causaba el efecto esperado, aplicamos un plan B. Una eliminatoria de limones llamada “Trago Contest”. El ganador se llevaba la “Chapita de oro” y quien perdía tenía que tomar “seco” el último vaso de ron servido hasta el tope.

Mario y yo fuimos los finalistas, logrando vencer los talentos innatos de Lucho y Xixo para pronunciar “limones”. Mario no pudo superarme y también cayó vencido. Antes de dar el sorbo final de la noche Mario dirigió unas palabras a la cámara refiriéndose a mi. Bueno “Chino, eres un gran contrincante en este mundo globalizado, de los gobiernos totalitarios, no?”

Era mi turno de hablar. Después de agradecer a las personas que me han apoyado desde mis inicios, Mario finalmente dio el tan esperado seco de la noche. Seguida de una pésima improvisada reggaetonera entre Mario y yo, quedará en el recuerdo de todos la hasta hoy rima celebre “Xixo estás chupando tu tabernero, yo se que tu quieres a Cinthya Portocarrero”

Yo-yo men.

No puedo decir que la despedida fue triste. Ni que tampoco fue divertida. Simplemente no recuerdo nada después de que Mario dio el número para contratos. A todos, gracias por ese ciclo, por ese día, la pasé muy bien, me divertí. Y como recuerdo de que alguna vez La Banca tomó ron en parque, aún guardo la “Chapita de oro”.


jueves 21 de agosto de 2008

Alcohol en el parque: en 3D

Esta es quizás, la única chupeta documentada en vídeo. Hay algunas más pero ninguna como esta, ya que caracteriza casi todo lo que vivíamos hace un año o más. Aquí dejo un resumen de aquella tarde, espero que la disfruten. Adiós.

domingo 17 de agosto de 2008

Navidad: Noche de paz, noche de alcohol


Eran las 3pm del 25/12/07 y no podía estar más aburrido en casa. Esperaba con ansias que alguien llamara para hacer planes. Cuando ya estaba a punto de pegarme un tiro llama Chicharra. “Oe vaos a tocar”. Así haya sido para discutir un texto de filosofía yo hubiese atracado al instante con tal de salir. “Ok, nos vemos las 5:30 en la sala”.

Segundos después vuelve a sonar el celular. “Oe Chino, soy Xixo, estoy en la jato de Edú, vente pa hacer algo”. Le conté de los planes que había hecho 30 segundos antes que me llamara. Pero era Navidad, momento de unión y paz. “Vayan a la sala y la armamos mientras tocamos”. El aceptó. Yo, por mi parte, me encargué también de invitar a mis borrachos preferidos, de los cuales solo pudieron asistir Oso y Lucho

Sala de Ensayo Decibel, Pueblo Libre, 5pm. Antes de entrar, la gente decide implementarse con un par de “berracos” y una cajetilla de puchos. Eso bastó para que el ensayo se convirtiera en una de nuestras ya tan famosas tocadas/chupetas. Ya dentro, Edú me dijo que también bajarían Kalu y Chepe, me pareció bacán. Una navidad Banca vs Erección 54

Éramos 10 personas en una sala de 6x6 m aprox, por lo que había espacio suficiente para poguear, saltar, gritar o simplemente permanecer sentado bajo un amplificador. La hora del ensayo transcurrió en medio de pedidos musicales y jodas comunales.

La gente se peleaba por el trago, todos querían que llegue su turno, obviamente, los músicos también. Temas como Nid, Borracho en el bar, Mal ejemplo, Oportunidad, Viernes, Pérdida de tiempo y Por ti fueron los causantes de que más de uno se empilase a más no poder.

7pm. Fin del ensayo. No había esperanza de comprar más trago. Pero ¿para qué comprar más trago si Kalu guardaba en su bolso un Smirnoff?. La Pepsi salió de inmediato de una tienda muy cercana. Diez personas tomando en círculo en la rotonda de un pequeño parque aledaño. Después de un breve incidente con un sujeto que quiso unirse al grupo sin poner ni mierda, la gente se encontraba navideñamente empilada.

Eran casi las 10 pm y todos teníamos que partir. Pero noté algunas caras inconformes con la cantidad de alcohol ingerido aquella noche así que dije “Vao a mi jato, ahí en el parque la seguimos”. En menos de 1 minuto ya estábamos dentro del un taxi camino a mi casa. Edú había ido a dejar a Kalu a la casa de Chepe en Jesús María pues pasaría la noche ahí, esto lo hizo bajo la promesa de luego ir a mi casa y unirse. Nunca llegó.

Llegué a casa, saqué algunos soles, y a pedido de unos cuantos villancicos, también saqué mi guitarra. “Vamos al parque”. Oso, Lucho, Xixo, Chicharra, Muela, Betto y yo nos sentamos en la vereda a tomar el jonca de chelas que acabábamos de comprar. Recuerdo que Oso repetía como niña “Toca A donde vas?”. Yo tocaba. Xixo decía “Chino, la propia huevón”. Yo tocaba. Seguían pidiendo. Ya no tocaba, mis dedos no coordinaban.

Media noche. Oso nos contaba, a Xixo y a mi, algunos de sus problemas. Recuerdo que Xixo, caminando en zigzag hacia nosotros, repetía con la mirada perdida. “Quién es huevón, tú dime, es el negro no?. Negro conchasumadre, ya se cagó, ya se cagó ese huevón”. Cuando terminó de decir todo eso, Oso y yo ya estábamos en otro lado chupando solos. La gente iba cayendo y serenazgo nos echó del parque. “Ta mare, ni en mi parque puedo chupar carajo”, pensé.

Mientras nos íbamos a un lugar más caleta tomamos lista de borrachos. De pronto oí “Lucho no está”. Santo borracho Batman. Nos repartimos, Oso y Xixo irían para Venezuela, yo, para Colonial. Chicharra y Betto se quedarían cuidando al hasta entonces borracho de la noche: Muela.

Buscando por alguna calle que no logro recordar un guachimán se dirige a mi “¿A quién busca joven?”. Respondo al instante “A mi amigo, esta vestido de plomo. ¿Lo ha visto?”. Casi me da un ataque de risa al oír “Se fue corriendo para Metro. ¿Está bien borracho no?

Llego hasta el lugar indicado. Paisaje desolado, ni un alma, ni una sombra ni un aire de esperanza. Derrotado vuelvo hasta estar frente a la U.V.3. Estaba decidido a lanzarme hacia ella para seguir con la búsqueda. En verdad, me cagaba de miedo pero es ley universal nunca abandonar a un borracho.

Cuando estaba punto de entrar a la boca del lobo veo que por mi derecha venía un sujeto vestido de plomo apoyándose en las paredes para estar en pie. Corrí a su encuentro. Según me contó. No sabía que había pasado, y que cuando reaccionó se hallaba a puertas de Metro y al entrar en pánico decidió regresar presuroso.

Una vez de vuelta, noté que las cosas habían cambiado en los pocos minutos que duró mi ausencia. Oso mandaba a la mierda a Xixo al ver que éste seguía repitiendo “Dime quién es, huevón”, Chicharra y Betto hablaban incoherencias casi vomitando, mientras Muela desvariaba tirado en el pasto mirando al cielo

Las cosas se calmaron cuando todos vimos que Lucho seguía tomando cerveza con la misma destreza que antes. Hasta hubo un momento en el que recuerdo que él lucía aparentemente muerto en vida, sentado y apoyando la cabeza sobre sus rodillas intentando “vomitrear” (vocablo que proviene de la unión de los verbos vomitar y witrear). Le dije “Lucho, huevón, ¿estas bien?” Me cagó al levantar la mirada y responderme con la mayor tranquilidad del mundo “Sí huevón, qué fue?”.

La cerveza volvió a terminarse, al igual que los cigarros. Nuevamente, fuimos a comprar a la tienda de Ruffi. Fui con Oso, Chicharra y Betto mientras Xixo cuidaba a Muela y a Lucho. Al ver la cantidad de margaros comprados, Betto y Chicharra decidieron abortar la misión y decirnos adiós al promediar las 2 de la mañana.

Oso y yo volvimos con el trago en mano solo para darnos con la sorpresa de que Lucho, nuevamente, había desaparecido. Xixo me dijo “Se fue corriendo para allá, Chinazo”. Era una larga calle y no había ni rastro de él, por lo que sólo nos quedó esperar que llegara ebrio y salvo a su casa.

Muela había entrado en un coma etílico increíble, por lo que me pareció sorprendente que no tuviese espasmos. Oso se percató de que se le habían caído casi 70 soles del bolsillo. Tras una larga búsqueda en el parque, no logramos recuperarlos. Al seguir chupando los 3 sobrevivientes a tan larga jornada navideña, serenazgo hizo lo propio y esta vez sí puso mano dura y nos echó del lugar bajo advertencia de levantarnos.

“Vamos a chupar en la puerta de Ruffi”. Tomando sentados en la vereda de la tienda, noto que a unos pocos pasos había una caseta de guachimán. Estaba vacía. Por una pequeña ventana de dicha caseta logro meter mi brazo y abrirla desde dentro. Xixo sacó un viejo cojín del interior y lo puso en la vereda para preservar su culito de recién nacido.

Oso estaba empecinado en ir a buscar a su enamorada. “Oso, son las 4 huevón, te van a cagar en su jato”. El respondía casi sin pensar “Qué chucha, quiero ir a verla”. Xixo tomaba un margaro de pico, por lo que poco a poco iba alcanzando el estado de Muela. Decidimos acabar con toda la chela restante lo antes posible. Hasta Muela contribuyó con tal difícil tarea.

Al promediar las 4:30, la jornada llegaba a su fin. Yo regresaba, guitarra en mano, a mi casa. Oso partía camino al sol. Y... bueno... Muela y Xixo… se quedaron a dormir… en el interior de la caseta de guachimán que habíamos abierto minutos antes.

La resaca nos duró hasta bajada de reyes.

viernes 15 de agosto de 2008

Bienvenida

Empezaba un nuevo ciclo, el 2007-1 se veía tan monótono y aburrido como los anteriores. Nada me hacía presagiar que ese sería el inicio de grandes aventuras y de una historia que no sabemos aun, si habrá terminado.

Todo empezó, al menos para mi, con un taller de improvisación al que jamas entre. Era una tarde de abril y venia hablando sobre esto con una amiga. Acabábamos de ver el afiche, acerca de la reducción en el precio en el curso y que ahora si seria posible ingresar. Estábamos en estas cuando aparecieron tres broders que yo solo conocía de vista, pero que sabía ella conocía mejor. Se acercaron y me los presento, se trataba de Kina, Chino y Cojo, nunca hubiese imaginado que encontraría entre ellos a dos de mis mejores amigos. Después de un "pero Lucho, te sale más barato, porque antes estaba 50 y ahora esta 90" (no pregunten, nosotros tampoco pudimos entender).

Los deje de ver, o para ser precisos los veía ocasionalmente y solo para saludarlos y no ir más allá de un "habla broder". Pasaron un par de semanas y un lunes en la noche, saliendo de alguna clase paseaba por los pasadizos de letras con la música a todo volumen, cuando entre canción y canción escucho una voz que me llama y me dice: "LUCHO", volteo a todos lados y no consigo ver de quien se trata, entre las sombras del segundo piso noto la figura de la misma chica que me presento al Chino, pero estaba vez acompañada de otro broder. Me presento a Edu, y hablamos por un rato, luego lo dejamos solo y salimos, ya era tarde.

Sin pensar lo que se avecinaba, entré a mis clases de ética al día siguiente, ahí Alex un compañero de clases me proporcionaría apoyo moral y algo de información sobre mi primera practica calificada, ya que el afortunadamente para mi él ya había dado la prueba. Cuando subí a fotocopiadora junto a él estaba William, que despues de ser presentado me dijo "no me digas William, llámame Chicho". Tranquiiiiilo pensé.

Seguimos hablando, Alex se había quitado y habíamos quedado en estudiar juntos para la practica. Con Chicho congenie rápidamente, creo que desde el primer día hacíamos mariconadas juntos, todo fue muy especial. Llego el miércoles y me dirigía a clases como siempre, pasaba por los pasadizos que más parecen unos sótanos y al girar a la izquierda veo a Chino y a Kina, acompañados de otros dos sujetos, luego sabría que se trataba de Gustavo y Oso. Después de saludarlos, llegaron Edu y Chicho, hasta ese momento no tenía idea de que todos se conocían. luego se presento Alex y no termine de entender. Me dijeron para ir a chupar, yo creí que estaban locos, es día de semana. Ahora obviamente no pensaría lo mismo, es algo habitual.

No tardaron en aclarar que iríamos el viernes en la tarde, yo dije "ya normal", pero en realidad no tenía idea que mi presencia estaba ya garantizada desde ahí en adelante, para futuras chupetas.

Llego el viernes y no puedo recordar claramente lo que ese día sucedió, el alcohol en mis venas no me lo permitió, solo recuerdo la presencia de los que seríamos en un inicio la base de lo que después se haría conocer como "La Banca". Estaba feliz de encontrar gente que chupara en parques y le entrara a cualquier tipo de trago berraco. Desde el colegio que no encontraba a nadie así. Recuerdo a todos los presentes, Chino, Oso, el Cojo, Chicho, Panny, Alex y Edu. Entre ellos Chino y Oso serian luego mis borrachos incondicionales.

Ese fue el inicio para mi, lleno de canciones, declaraciones inmediatas, roches, traumas, post-traumas y contuciones. Despues de unas semanas harian su aparicion Chupete y Potter, quienes al igual que Oso y Chino, llegarían para quedarce.

jueves 14 de agosto de 2008

Bienvenido Vandalismo

El día no deparaba mucha emoción. Solo en casa, tocando en mi habitación algunas canciones recibo una llamada. Potter quería que lo acompañe a hacerse un examen médico para sacar brevete. Nunca se hizo el examen, llegamos tarde al Touring. Fuimos a buscar a Oso y salieron unas chelas. Lugar y hora: La tienda. 0600 horas

Después de algunas rondas de cerveza y de fumar algunos cigarros, recordé que debíamos dinero a “tía de la tienda”. Decidimos “sacar la vuelta” antes de que ella también lo recordase y decidiese cobrarnos, o algo peor ¡¡quedarse con nuestras chelas!!

Al promediar las 7:30pm, salimos los 3 juntos sin saber qué hacer o a dónde ir, diviso a la distancia una polera azul, un tanto rosquete. Tenía que ser Chupete, no puede haber en Lima otra persona con una polera igual. “Vamos a mesitas” dijo alguien.

En mesitas nos esperaban más “cheliñas”. Entre tragos y bromas, suena el celular de Oso. El contesta… Habla… Fin de la llamada… Todos ¿Qué pasó?... “Mario baja".

Mario llegó plan de 8:30, y se unió al grupo despues de comprar más chelas, pero como todo lo bueno en esta vida, llegó el final. Las miradas mutuas de ansiedad y desesperación acabaron cuando Potter dijo “Vamos a Wong”.

Cuando decidí oponer resistencia ya tenía entre mis manos un ron y una Pepsi de 3 litros. “Ron no paso”. “Está cagao”. “Va a subir” … “Ya apúrate mierda que me toca”. De pronto suena mi celular… Contesto... Hablo... “Lucho viene en 5 minutos”

Lo vi venir, “ahí está ese hijo de puta”. Oso más efusivo que de costumbre “Luchiiiiiito huevooooon”. Lucho llegó pasada las 9 de la noche y solo estaba “de pasada” pues tenía un concierto en el centro de Lima. Era inconcebible que se fuera sobrio, por lo que no faltó el tan famoso: ¡Puro, puro, puro!

El tiempo pasó en medio de sermones mutuos, desahuevadas directas, insultos a terceros y ánimos a primeros. Fue así que, aunque la tarea parecía imposible y la botella inacabable, el ron llegaba a su fin después de casi una hora de batalla. Mario había partido bajo las tenues luces y la densa neblina (no es un elfo, pero de verdad se fue así)

Mi alegría por el término del rock´n´ron murió cuando Potter pronunció su ya famoso “Vamos a Wong”. Una plancha de 12 latas de cerveza (y según me cuentan, iban a ser 2 planchas).

Sentí que le faltaba algo de “novela” a la noche, por lo que me llevé a 2 de mis borrachos al baño, dejando así a los 2 restantes para que conversen algunos temas personales que estaban pendientes desde hace algunos meses. Una vez que habían tenido el tiempo suficiente para sacarse la mierda… en secos y volteados, decidimos volver y unirnos.

Todo estaba tranquilo, nada roto y ninguno sangraba. No habían tenido el tiempo suficiente. Las latas, no duraron mucho, así que era hora de ir pensando en un plan de contingencia. Nuestra mirada se centró en el Chifa Costasur.

Recuerdo poco el trayecto. Antes de pedir la carta, fuimos desfilando uno por uno hacia el baño. En algún momento recuerdo haberme cruzado ahí con Oso y Potter. La vida no es fácil, las cosas no salen como uno quisiera, la gente no es como uno espera que sea. Las lágrimas empiezan a caer, los abrazos empiezan a fluir, las palabras de los amigos valen más que las de alguien que sólo ves 2 o 3 horas al día.

Salimos, Chupete y Lucho se hallaban algo “emotivos”. ¿Por qué? Tal vez no deba revelarlo, pero las lágrimas en sus ojos me hicieron saber que por fin habían arreglado ese asunto pendiente.

El momento lacrimoso de la noche había llegado a su fin. Ya en la mesa, mirando el menú, recuerdo haber dicho “no tengo hambre”, pero la verdad es que la fuente que costó casi 60 soles estaba vacía al cabo de unos minutos, dejando solo algunos wantanes y el jugo de tamarindo. Todos satisfechos. Todos hechos mierda por mezclar chela, ron, chela de nuevo y chifa.

Hicimos una pequeña sobremesa para “bajarla”, de pronto escuchamos en el segundo piso del local un karaoke. Al no poder esta en pie, decidimos cantar sobre nuestros asientos, uno frente a otro, haciendo un gran escándalo que posiblemente despertó a todo San Miguel y distritos colindantes.

Ya estábamos mejor, dispuestos a ir al segundo piso y pasarla bien. Sin embargo, los chinos de mierda nos prohibieron el pase por escandalosos (yo creo que por borrachos) y no solo eso, ya que nuestra osadía hizo que nos echen del chifa. Si no amenacé con llamar a Migraciones es porque ya estaba en una galaxia, muy, muy lejana, y porque nos dieron “para llevar” los wantanes y tamarindo que quedaban.

Lucho, Chupete y yo nos pusimos a conversar en la vereda mientras esperábamos a Oso y Potter. Gracias a Potter, salieron con dos botellas de vino, “las más dulces”, dijo Oso. Volvimos a mesitas. Esta vez era para “irnos –oficialmente- a la mierda”.

¿Vino + Wantan? No recomendable. Después de muchos intentos, finiquitamos todo lo que teníamos entre las manos. Por otro lado, los “guachimanes” del Shopping creaban un cántico coral con sus silbatos. Nuestro estado era deplorable. No caminábamos bien. No vocalizábamos correctamente. Entendíamos las bromas del otro cuando un tercero ya había hecho otra broma.

Al ver venir a un “guachimán” hacia nosotros, me vi hacer lo mismo en un afán de desafiarlo, pero al ver que cogía su macana dije “Mejor aquí corrió, que aquí murió… y peor si es por borracho”.

Salimos de Plaza e iniciamos la caminata hasta La Marina con Universitaria para embarcar a Oso. En medio de Universitaria, “no sé por qué” (esa estúpida excusa está de moda, así que, veamos qué tan eficiente es) intentamos sacar del suelo el cartel de “estacionamiento de bicicletas”. Fallamos.

Al ver nuestro intento frustrado, decidimos cruzar la pista. Al hacerlo, vimos algo. Lucho y yo, en una borrachera casi sincronizada dijimos “El kiosko, huevón”. Quisimos… no se ni qué quisimos hacer pero también fallamos.Por algún motivo que no logro recordar, Oso no se fue para La Marina, por el contrario, empezó a caminar con nosotros hacia Bolívar.

“Esto no puedo quedar así”, pensé. Mientras caminábamos hacia nuestro destino final, mi hombro se topó con un teléfono público de Telefónica. La caminata seguía y yo intentaba entablar una conversación poniéndome al oído el auricular que acaba de adquirir. Las bromas iban y venían, así como también venía otro teléfono público, esta vez, era Telmex, esta vez, era turno de Lucho.

Lucho hizo uso de su descomunal fuerza, pero no logró su cometido. Al ver lo sucedido dije “Lucho, toma”, de pronto por los aires giraba “mi” teléfono público con cordón incluido. Lucho supo recibirlo. Lucho supo darle uso. Lucho supo destrozar en mil pedazos el vidrio que creaba la cabina telefónica.

En ese momento supe que los 5 podíamos haber participado en las Olimpiadas de Beijing sin dificultad. Recorrimos fácilmente 500 metros en apenas unos pocos segundos. Oso, al no poder seguir en su estado, decidió decirnos adiós y regresar a La Marina. Ahora solo éramos 4, mal augurio de que la noche estaba por llegar a su fin.

Poco después de ese acto, mientras caminábamos un poco más calmados, el desbande parecía llegar a su fin. No podía estar más equivocado. Éramos 4, pero atacábamos en parejas. Chupete y Potter hacían lo propio golpeando cuanto anuncio publicitario obstaculizara su camino. Ace de La Mar nos recibia con una inmensa pila de ladrillos de todo tipo. Poco se sobre ello así que baste decir que nunca en mi vida había visto tanto naranja junto.

“¿Habla Chupete?” oí decir. Empezaron a coger ladrillos y a dejarlos caer contra el pavimento. Lucho y yo, algo más revoltosos, optamos por hacer parecer lo ocurrido como una protesta en la panamericana. La pista se vio obstruida por algunos de ellos. ¡Cómo pesaban esos ladrillos de mierda!

Potter, “por si acaso”, decidió coger uno, y guardarlo en su mochila, pero como repito, fue solo “por si acaso”. Caminábamos y sentíamos susurros al oído que no eran otra cosa que los silbatos de los “guachimanes". “A correr muchachos”. Potter corría gritando “Es una cagada correr con un ladrillo en la mochila”. Supongo que debe ser cierto.

Un poco más allá, habían unas paredes blancas con carteles publicitarios de películas con alumbrado. “Lucho, pásame el teléfono”. Como quien usa una “matachola”, dirigí mi fuerza y abalancé mi adrenalina sobre los fluorescentes encima de 2 carteles. Lo siento Wall-e, pero recordé a una amiga y tuve que hacerlo. Lo siento… pero no recuerdo cuál era la otra película que publicitaban.

El paradero estaba muy cerca, la despedida era inminente y la resaca era segura. Lucho y Chupete cruzaron la pista para dirigirse a La Marina y Bolívar, respectivamente, pero ¿No veníamos de ahí? En fin, después de varios intentos de querer tomar taxi con 3 soles en el bolsillo, deciden caminar hacia La Marina para emprender el viaje de vuelta a casa. De nuevo, ¿no veníamos de ahí? ¡¡Par de huevones!!

Potter y yo nos quedamos esperando carro, yo tomé una combi que me aseguraba llegar vivo a mi casa, o al menos, hasta el paradero. El, por otro lado, tomó un taxi hacia la suya. El taxista tenía pinta de pocos amigos y de cacha-cabros, por lo que Potter temió por su vida y optó por tener listo el ladrillo que guardaba en la mochila.

Oso llegó a su casa antes de las 2am, Lucho y yo a las 2:30am. Chupete a las 4am. Y Potter… pues no sabemos nada de él desde aquél día de vandalismo. Esperamos que esté bien… “Bueno muchachos”, gracias a los 4 por ese día. Yo, desde ya, les prometo otro igual a la brevedad posible.

Chicas, las quiero un culo, pero ¿saben por qué los “quiero un culo”? Porque no solo son buenos amigos, son mis mejores amigos.

Los mentirosos no eligen un día para dejar de mentir. Los buenos amigos no eligen un día para dejar de serlo. Y si lo hicieron, simplemente nunca fueron “buenos amigos”. Y se que ustedes lo son.

Ah, y por cierto, todos estamos castigados hasta nuevo aviso. Fin de la historia.

martes 12 de agosto de 2008

The real world: La Banca

¿Quién no tiene amigos? Bueno creo que todos los tenemos, y sino, pues es hora de salir a la calle y conseguirse una “Muñeca System” para pasar el rato. Recuerdo alguna vez haber dicho “Los amigos son para toda la vida”. Pero ¿los amigos son para toda la vida?

Antes de hacer una suerte de introducción a lo que consideró será una novela mexicana, tengo que hacer una aclaración. Para no herir susceptibilidades diré que todo lo que se contará a continuación es obra de mi imaginación. Sin embargo, la verdad es que todo aquí es cierto, cada personaje, cada anécdota, cada frase, cada lugar hacen referencia a una fecha en particular, por lo que me importa un carajo si alguien se ve reconocido en las próximas líneas.

El lugar en el que toda ésta historia se desarrolla es una conocida universidad limeña ubicada en el distrito de San Miguel cuyo nombre no pienso mencionar para no manchar su prestigio.


Yo, soy Luis, pero mis amigos me dicen Chino ¿Quiénes son mis amigos? A estas alturas los nombres pueden haberse reducido, pero eso no quita lo valiosa que es su amistad.

Para el presente, los “maridos” que valen la pena mencionar son Oso, Lucho, Chupete y Potter. Desde el primer día en el que intercambiamos palabras, y luego vasos de ron, hemos pasado buenos y malos momentos juntos. Hemos reído y llorado juntos en todos los parques y lugares públicos aledaños a la zona. Hemos tomado buenos y malos tragos juntos (sí, es cierto, nos gusta tomar un par de tragos a la semana) pero en especial nos hemos demostrado unos a otros una innumerable cantidad de veces que somos los mejores hijos de puta que hayamos podido conocer.

¿Por qué tomamos? Los motivos son muchos: Jalar o aprobar un curso, inicio o fin de ciclo, fin de parciales o finales, fin de… semana? El terminar con la enamorada, el pelarse con los viejos, el cumpleaños del sheriff, averiguar quién es Jacinto Rivera, la construcción del MC Gregor, la goleada de 6-0 que nos dio Uruguay, las fotos de Leysi casi tolaca. Nunca acabaría si enumero todos los pretextos que alguna vez usamos. Lo interesante de todo esto es que desde hace algunas semanas venimos manejando la idea de que nuestras vidas no tienen nada que envidiarle a las series de “adolescentes” de WB o de Sony. California here we go?? Pinga!!. Católica here we go.

Animado por ellos me veo escribiendo estas líneas con un vaso de Coca Cola a medio llenar escuchando decir a Rui Pereira “La vida es culpable de lo que pudo suceder, somos hijos del destino y eso qué?” No puede tener más razón.

Tal vez la verdadera historia, esa digna de contar, comenzó en 2007, cuando “La Banca” vio llegar a gran cantidad de personas: Kinasky, Lucky, Gustavo, Potter, Xixo, Edú, Oso, Lucho, Chupete, Mario, Pany, Diego, Raúl, Alex, Vitocho, Víctor “el cariñoso”, Pamela, Fiorella, Pilar, Kalu, Chepe, Atenas, Marcia, y Rosa. Tuve la ilusión de algún día tomar unos cuantos “berracos” con todos ellos, pero si antes la idea me parecía imposible, hoy estoy convencido de que lo es.



Alguna vez Chupete dijo “La Banca es una pequeña Roma”, quise responderle “Zhi k zhi”, pero en un afán de no echar a perder tan buena frase, solo atiné a decirle “Ya, chupa mierda!!”. Si supiera que lo que dijo aquella noche no se aleja de la realidad, es más, que hasta podría ser una buena forma de describir a ese tan extraño grupo de personas. Hubo un tiempo en el que tenía la certeza de que había hecho los mejores amigos que alguien pudiese tener, no me equivoqué… al menos no con algunos.

Hoy, después de casi un año y medio de lo que podríamos llamar una convivencia “fraternal”, ninguno podrá negarme que todos tenemos algo que contar en función del otro. Todos hemos hecho, dicho, escrito o pensado algo de lo que nos podemos sentir totalmente orgullosos o simplemente avergonzados y arrepentidos. Todos la hemos cagado de alguna manera, unos más que otros indudablemente.

Como diría Michael Stipe: Everybody hurts sometimes, everybody cries. Dicen que las cosas pasan por algo, yo creo que las cosas pasan porque alguien hizo que pasaran.

Quisiera poder decir que somos un grupo como los chicos de Friends, pero sería un reverendo huevón si creyese eso. Ross, Chandler y Joey nunca se la pegaron tanto como nosotros. Y Phoebe, Rachel y Mónica sí eran amigas.

Nada es perfecto, la vida no es una comedia en la que sabemos que el capítulo final de la serie nos hará llorar de alegría y emoción. Aquí la gente llora por otros motivos, más reales, más “pendejos”.

La serie parece haber llegado a su fin y lamentablemente no tuvo el happy endding que muchos hubiesen querido, y aunque mi extraña y casi retorcida forma de ver las cosas le encuentra algo de irónico y divertido a todo este asunto, se que para muchos esta tragicomedia es la prueba de que muchas veces la ilusión no es más que decepción. En Se acabó dije, Qué rápido ha pasado el tiempo, qué rápido todo cambió, no se en que momento... se fue todo a la mierda!!

Creo hablar a nombre de los borrachos arriba mencionados al decir que a pesar de no ser el grupo de 20 personas que alguna vez fuimos, esperamos tener nuevas historias que contar, nuevas oportunidades para “irnos a la mierda”, para ser “maquillados”, nuevas situaciones en las cuales le demos la bienvenida al vandalismo, pero sobre todo, nunca dejar de experimentar nuestro tan recurrente cuasi coma etílico para luego darnos un fuerte abrazo grupal y decirnos al unísono “Huevones, los amo como mierda”.

Bueno muchachos, yo estoy seguro de que ésta fue nuestra última temporada y que no nos “renovarán contrato” pues sería capaz de apostar mi abstemiedad eterna a que ningún guionista sería capaz de hacer que los caminos que muchos de nosotros hemos tomado vuelvan a cruzarse. Sin embargo, como alguna vez dije, “nunca digas nunca”.Welcome to the real world: La Banca.


ÇHINØ