Era inicio de ciclo, como ahora. Exactamente en la tercera semana, despues de haberme hecho la cagada el Chino pretendía que lo acompañara a San Felipe. Erección 54 se presentaba en el Gatobhen, festival de bandas nuevas en comas. Semanas antes había asistido a los ensayos y había acompañado a la banda, en noches de alcohol y peligros por la zona.
Sin embargo, estábamos a días de la presentación y yo no tenía la menor intención de bajar. Durante las semanas anteriores habíamos planificado una reunión en casa de Edu, en un inicio pensamos realizarla con toda la gente de "La Banca", sin embargo, uno a uno o una a una habían cancelando. Al final la única chica que estaba dispuesta a ir fue Fio. La fecha elegida para la gran reunión fue la del mismo día del concierto, Viernes 7 de Setiembre. El principal motivo era que el Chino bajo el floro del concierto, podía ir a casa de Edu a alcoholizarce.
Llego el viernes y todo el mundo estaba reunido en la banca, cuando casi eran las siete de la noche Oso, Edu, Mario, Chupete, Xixo y yo estábamos en el taco. En ese momento llego Chino junto a Pamela y me buscaban para ir al concierto. Yo ante lo divertida que se presentaba la situación para mi, especialmente al momento de viajar desde San Miguel hasta Comas, en compañía de ellos preferí declinar la oferta. Quería salvaguardar mi integridad emocional. Sin embargo Xixo dijo que también iba a ir. Así que sin el pretexto de andar de violinista nos dirigimos la concierto. No sabía que horas mas tarde estaría maldiciendo a Xixo por esto.
Eran casi las nueve de la noche cuando nos juntamos con Beto, Muela y Chicharra, ahora solo faltaba esperar por la tocada. Nos desplazamos al local donde tocarían. vimos pasar bandas que emulaban a los guns and roses pero con un vocalista homosexual, grupos de punk, emo, rock y el momento de tocar no llegaba. Junto a nosotros estaba un pata de Chicharra que había venido desde San Luis o San Borja, no se bien. Mi mente y mis pies pensaban en lo bien que la debian estar pasando en casa de Edu y en que hasta ese momento casi no había ingerido ni una gota de alcohol y apenas había fumado unos cigarros. Pasaron más bandas y el publico era cada vez más escaso. Ante nuestra desesperación y reclamos el Gatogordo, organizador del evento accedió a devolver el dinero que habían pagado por participar en ese concierto. El reparto equitativo indicaba que era hora de partir, por fin, a la aventura.
Embarcamos a las amigas de la gente que se iba a otros distritos, y nos embarcaron a nosotros también. Primera parada, la casa de Pamela. El lugar desolado, estar solo acompañado por Muela en el taxi y la amplitud de la avenida no hacía otra cosa que aumentar mi temor a ser atacado por violadores quechuhablantes(sobre esto preguntarle al Chino). Después de diez minutos que en realidad fue casi media hora y que a mi me parecieron tres horas regresaron Chino y Xixo, que habían acompañado a Pamela a su casa.
Ahora sí, viajábamos raudos a el Callao, barrio tranquilo frente al estadio Miguel Grau. Ya casi eran las dos de la mañana cuando llegamos, el alcohol había corrido en cantidades insospechables. Mario se había quitado junto a Fio, la única chica en la casa. Esto se había vuelto en una bacanal de puros machos, en una reunión de puros maridos. Nos dieron la bienvenida: Oso, Chupete, el Primo, Alex, Edu y Raul. Creo que había alguien más, pero ahora no puedo recordar. Chino, Xixo, Muela y yo llegamos con una botella de ron bajo el brazo, algunos cigarros y nos sumamos a la fiesta.
Abrazos con aliento a ron me esperaron departe de Chupete, quien extrañamente me recibía con el torso desnudo. Edu me recibió de la misma forma.
Había llegado el momento de alcoholizarnos y no podíamos ser más felices. con el fin de ponernos al día empezamos a hacer concursos de secos. Jugamos el infaltable juego de limones y yo comencé a tomar ron en una taza del gato Silvestre. Pasaban las horas y cada vez nos sentíamos más alcoholizados. Cantábamos canciones punk y pogueábamos en medio de la sala.
En algún momento alguien salio al pequeño patio y se sentó frente al árbol que ahí se encontraba, luego de eso todos nos encontrábamos ahí, recordando anécdotas, haciendo bromas, hablando webadas en general.
Así como la gente vino, fue regresando a la sala, entre por un momento pero solo fue para buscar más ron y traer una jarra. Chino seguía afuera con Oso y Xixo, mis sentimientos me jugaron una mala pasada y consideraron que era hora de hablar.
Desaloje a Oso y Xixo del patio y me quede a solas con Chino, unos cigarros y la jarra de ron. Hablamos, mucho, pero ahora no recuerdo bien sobre que, solo recuerdo que la amistad pudo más y cayeron unas lágrimas. Ahora todo volvía a ser normal.
Al salir, o al entrar nos esperaban risas. Pero casi no podíamos dominar nuestros pasos, palabras como Vomitrear se hacían presentes. El pogo continuaba, pero más halla de eso no se más. Tengo vagos recuerdos, pero al final desperté con un grito de "Tamare quien a bomitado el sofa".
Todos los ojos me apuntaban, pero ningún rastro junto a mi podía acusarme.
De todo lo que paso aquella noche, quizás Chino, Oso, Chupete e incluso Mario podrían contar mejor. El alcohol suele vencer a mi memoria y jamas consigo tener un recuerdo claro. Pero jamas se borrara de mi memoria que esa fue sin duda una de las mejores noches de aquellos días, en donde todo aparentaba ser bueno y sincero.
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