miércoles 15 de abril de 2009

Song About ...

PLAY

Si hace un par de días me preguntaban: cómo estaba?, les hubiera respondido con un clásico: ahí; y cambiado el tema de conversación en un parpadeo. Y si antes no les hubiera brindado ningún indicio sobre mi estado anímico, ahora mediante este blog contarán con la oportunidad de conocer mis emociones, percepciones y sobre mi persona, eso sí manteniendo el anonimato.

Pero, ¿quién soy yo?, ¿quién es este pavoroso aspirante a blogger que intenta comunicarles algo?, si quieren identificarme pueden encontrar mi foto en la cabecera del blog, aunque ahora todo ese frondoso pelo que se observa ahí se haya desplazado hacia mi rostro. Para muchas personas soy Chupete o sus respectivos derivados: chupis, chu chu pe, etc; otros me dicen Alejo y sólo alguien me llamó Alejandro.

PAUSE

Revisando la anterior entrada descubrí que el estimulante de moda para que todos comenzáramos a publicar fue la nostalgia, y este caso no es diferente.
Pero ¿acaso no es el recuerdo de aquellos momentos de felicidad, de esas épocas donde todo era como queríamos que fuera, pero que por un motivo u otro forzamos a que se desvanecieran, lo que nos origina esa nostalgia?
En pocas palabras, toda esa nostalgia se reduce a restos de felicidad.

¿Y qué es felicidad?, para Plaza Vea felicidad es la agilización del proceso de compra, como si alguien pudiera hallarla en una tarea tan simple como esa. Tampoco niego lo reconfortante que es hacer una fila por escasos minutos, pero eso no se acerca ni remotamente a lo que es felicidad.
Y si es que han sentido o vivido esta emoción dirían que implica muchas cosas: buenas y malas; penas y alegrías, etc; y que no existe solución, mezcla o pócima que nos brinde una felicidad instantánea.
El ser feliz sólo depende de uno, y a veces es uno mismo él que le da la espalda a la felicidad.

REWIND

¿Y ahora qué lo pienso cuando era un niño que no sabía amarrarse los zapatos, todo era muy sencillo? Mi felicidad provenía de los videojuegos, la televisión y las golosinas, y me extasiaba ingiriendo cantidades escandalosas de caramelos, mientras veía los Power Rangers o Karina y Timoteo (yo fui uno de los niños que llamó, sólo que yo colgué sin dar mis datos), eso era felicidad.

Pero, mientras uno va creciendo descubre que su felicidad radica en otros lados, objetos o personas. Alrededor de los 20 y un poco más, puedo afirmar que la felicidad radica en dos cosas, simples pero a la vez difíciles de alcanzar, y son: los logros personales y alguien con quien compartirlos.

PLAY

Por último, solo puedo dejar esta frase, que se ha convertido en mi lema y que expresa lo que siento: “Tengo que mantener mis pies sobre la tierra aunque pise barro y mierda”. En realidad quien no ha sido invadido por una sensación tan satisfactoria al iniciar una tarea o cruzada personal. Sin embargo, este efecto se ve contrarrestado cuando uno es conciente de que la cagó, por ese motivo uno aprende a no desvariar, a ser racional y paciente, esperando que todo salga bien.

Sólo me queda reconocer lo siguiente: la cagué, di la espalda a alguien, traté de esconder lo que sentía y pagué muy caro por ello. Lo trágico de todo esto, es que creo en las segundas oportunidades, y espero ganarme one last chance.

BONUS TRACK

Soy un melómano empedernido, y si es que cuentan con audífonos, parlantes o algún otro dispositivo que les permita escuchar estas canciones, utilícenlos. Estas canciones de ritmos variados y géneros no muy compatibles, me acompañaron durante la creación de este pequeño texto:

Cabas - Bonita
Kings of leon - Use somebody
Celia Cruz – Te busco
Los Cafres – No puedo sacarte de mi mente
Coti – Nunca tendré

Descarte un sinfín de canciones, pero considero a estas como las más representativas.

viernes 10 de abril de 2009

Nostalgias

"¿Qué les parece si en vez de ir a tomar, vamos a comer algo?" Aunque no lo crean, sí, lo dije yo.

Han pasado ya 8 meses desde que escribí el primer post de este blog. No soy el mismo de aquellos días, creo que ninguna de las personas que formaban parte de la historia que conté, lo son. Ha pasado mucho tiempo y han pasado muchas cosas, así que sería ingenuo pensar que somos los mismos de ayer... y que mañana seremos los mismos de hoy.

Tal vez lo único que quede en mí de aquellos días sea lo que me llevó a escribir en un principio: ese sentimiento muchas veces indescriptible de vacío que ahora puedo llamar nostalgia, ese sentimiento de extrañar algo que por uno u otro motivo das por perdido.

En esta ocasión, estaban conmigo Edú, Kalu, Luxito, Pilar, Macho y Diego. Despues de comer algo juntos y de verme casi obligado por Kalu a tomar Quara (nunca más), volvemos a la universidad sin tener una idea clara de qué hacer.

Hay algo que relaciono inmediatamente con nostalgia: ir a ese viejo rincón del cual todos fuimos parte y en el que aún queda algo de nosotros: La Banca. Para mí, llegar ahí fue como volver en el tiempo, como revivir los momentos que alguna vez pasé ahí, fue como... fue como retroceder hasta el 2007 cuando todo lo bueno que pudo pasar, pasó.

Por un instante todo fue como antes, la vista al 106 era la misma, excepto por el seudo "Starbucks" que está encima de él. El ambiente era el mismo, aunque había un poco más de vegetación en comparación a nuestra última visita. Conversar sobre lo que vivimos ahí juntos, recordar los buenos y malos momentos, las bromas, hacer un conteo de todos los que alguna vez estuvimos ahi, recordar quién conoció primero a quíen, quién terminó ebrio en qué chupeta, sin embargo, hay algo que nunca olvidaré de esa noche: Willy Channels.

Al promediar las 9pm recibo la llamada de Chupete que, según mi criterio, estaba un poco alterado y con ganas de hablar: él me llamaría saliendo de su clase. Minutos después, recibo la llamada de Mario, invitandome a tomar unas cervezas con un amigo. Seguimos sonriendo a carcajadas con anecdotas hasta que ya era la hora de partir. Yo aún tenía que verme con Chupete, así lo hice.

Sabía que él necesitaba un poco de alcohol, tal vez no para desahogarse, sino para sentirse mejor y olvidar por unos momentos el mal día. No se si estuve en lo correcto respecto a él, pero sí funcionó para mí. Cuatro sujetos en una mesa hablando de mil cosas que poco parecian guardar relación la una con la otra. Nos divertimos, nos reímos, nos picamos, y nos fuimos demasiado tarde del lugar solo para darnos cuenta que si bien conversamos, la charla estaba inconclusa, por lo que Jueves Santo se convocó una reunión de maridos. Chupete, Oso, Luxito, Edú y yo, sin alcohol de por medio.

Nos hacía falta estar juntos el uno para el otro, nos hacía falta el abrazo grupal, nos hacía falta volver a aquellas viejas reuniones para contarnos cosas que no nos contamos a diario. Nos hacía falta estar sentados en el suelo formando un pequeño círculo viendonos a las caras y escuchando lo que cada uno tenía que contar.